lunes, 27 de mayo de 2024

PUERTO DE EDES - MACIZO DE ÁNDARA


 EL PUERTO DE EDES

SABADO 4 DE MAYO DE 2024

El macizo oriental de los picos de Europa, conocido como macizo de Ándara es uno de los espacios más especiales del parque nacional . Los vertiginosos desplomes,  canales y desniveles  en su vertiente lebaniega, hacen que adentrarse en él  siempre suponga un esfuerzo suplementario para el montañero que se aventura en aquellos andurriales solitarios y virginales.  Visitado en la actualidad, y poco sometido a la actividad humana se muestra como un territorio salvaje donde las especies prosperan en una naturaleza única. 


Fue precisamente en Ándara donde la historia del arte español abrió una de sus páginas más brillantes de la mano del pintor Carlos de Haes, fue aquí donde el paisaje, que durante siglos había sido el telón  de fondo de innumerables composiciones pictóricas,  alcanzó el protagonismo  que le correspondía. En la foto la canal de Mancorbo - cuya parte superior alcanzaríamos - es una de las obras maestras del museo del Prado. 


El puerto de Edes fue una propuesta de nuestras guías Sonia ( P.GM) y Noelia, que como agente medioambiental nos ofreció numerosas explicaciones del recorrido, ya que  discurría por un espacio donde ella desarrolla su trabajo.


Fuimos abrigados y rezando pues el día pronosticaba agua, un agua que no nos echo para atrás y que a lo largo de la jornada nos respetó la actividad deportiva. Fue el pueblo de Brez el punto de partida de nuestro itinerario, al cual regresaríamos, pues la ruta era circular.


El comienzo de la ruta  es compartido con otra popular ruta, llamada de las Arredondas, en un principio discurre por los caminos utilizados por los habitantes de Brez. El campo estaba muy verde por las recientes lluvias.


Este año estamos teniendo un extraño tránsito de invierno a la primavera y a finales de mayo aún hay muchas chimeneas  encendidas en Liébana, la nieve sigue colgada en las canales de los picos... de esos días en que sales a la montaña y no sabes que ponerte.


Fue un lujo contar con Noelia como guía,  nos fue señalando algunas de las singularidades botánicas de la zona, en este caso el  Quercus faginea ( roble enciniego ), que es como le denominan los habitantes del lugar , ya que sus hojas le asemejan a la encina.


Abandonamos la circular ruta de las Arredondas y nos adentramos  en la canal para ir progresivamente cogiendo altura, sobre la montaña, en la foto, podemos ver el marcado camino que tomaríamos . Son las huellas del pasado minero de esta zona de los picos.



Las lluvias de abril propiciaron la floración de la genista (genista scorpius) fue un placer caminar en medio de las sufridas argomas, que a falta de pastoreo van recuperando su protagonismo en las laderas, oro para nuestros ojos, festival para las abejas.


Volviendo la mirada vemos las nubes cargadas y sombrías sobre nuestras cabezas , es parte del camino recorrido y del pendiente de recorrer, al fondo el castro de la  Cerra y la cordillera Cantábrica, que aún luce tocas de nieve.


Dentro de la canal de las Arredondas en el lugar conocido como las Allemas , hicimos nuestra clásica parada "del plátano", un descanso para reponer fuerzas y comentar el camino que nos faltaba. Al fondo la canal y collado de Ontuje de Lon (1.611 m.).



No es la más alta, pero sin lugar a dudas es una de las cumbres más bellas de todo el parque. La Tabla del pino ( 2.158 m ), surge de entre la niebla como perpetuo centinela de estos lugares. Aún lucía un collar de nieve que ensalzaba su privilegiada geometría.



Seguimos ascendiendo, había que remontar un desnivel de 872 metros hasta alcanzar una altura máxima de 1.440 m y un recorrido total de 11,98 km. con 7 horas 9 minutos de tiempo empleado; todos estos datos quedaron recogidos y publicados en wikiloc gracias a la colaboración de nuestro compañero José Ramón.



Dos ejemplos de la flora que estaba despertando en esta primavera pasada por agua y que está vistiendo de color nuestras montañas.


Las hayas se acomodan en las laderas que surcábamos, aún lucían su desnudez invernal, el terreno y las condiciones iban variando, encontramos parte del camino embarrado por las últimas lluvias, un obstáculo que superamos con un  poco de pericia.


Es la altura y la dificultad para extraer la madera en estos parajes lo que hace que algunos árboles mueran de pie, a veces victima del rayo o de la edad, pero siempre bellos jalonan nuestro camino.


El puerto de Edes tiene una ubicación privilegiada. 1000 metros de roca por encima de nuestras cabezas hasta la Morra de lechugales 2.444.m y 1000 metros por debajo hasta el fondo del valle a 300 metros. En mitad de todo, nuestros ojos y cámaras tratan de capturar un poquito de la belleza que nos rodea.


Las nubes ocultan la masa rocosa que duerme en su particular cronología, la nieve próxima no indica que alcanzamos los tramos altos del recorrido.



Privilegiado mirador del fondo del valle. El pueblo de Lon a nuestros pies, el suelo da cuenta del asentamiento humano y su aprovechamiento. Desde el neolítico anda el hombre pastoreando y cazando por este territorio salvaje.


¿Quién vive aqui ?...pues el genuino ganado de los picos de Europa...Las cabras. Mastín incluido, que este es territorio lobero, son ellas las que principalmente disfrutan estos pastos de altura. José Díaz, palo en mano, parece encontrarse en su ambiente.


Este remanso de arboleda, roca y pastizal es el punto mas alto del recorrido, desde aqui nos asomaríamos a la ya mencionada canal de Mancorbo, monte Javiernu y pico Santolaja, Fue el punto elegido para comer.



A la hora de la comida las cabras que nos venían siguiendo también se apuntaron ... a ver si nos cae algo, ellas lo comen casi todo y allí dieron muestras de ello.


Tras la comida llego el momento de regresar y cerrar el circulo de nuestra ruta, en la montaña había que caminar protegidos. Solo llovió durante un minuto, un buen golpe de agua, justo en el momento en que le cantábamos el cumpleaños feliz a José Ramón.


Durante la marcha también contamos con servicio sanitario, en la persona de nuestra Presidenta...¡¡ quién dijo miedo ...habiendo hospitales!!


Todo transcurría según el horario previsto, hubo tiempo en la bajada para recrearnos en el paisaje, las nubes estaban altas y las peñas dejaban ver su grandeza.


Climatológicamente hubo un poco de todo, de esos días en los que tienes que tirar de ropero y en algunos momentos te sobra todo, como se aprecia en la foto salió el sol, en este tramo el suelo estaba sensiblemente más seco.


En nuestro descenso circular bajamos a Joyu Moro y por el Cuesto Viesca  enlazamos camino dirección a el Castro de las Cerras,  por encina del pueblo de Brez, después de cruzar de nuevo el río Burón que desciende desde las Arredondas.


Fue la interesante iglesia del pueblo de Brez el punto final de nuestra ruta. Los coches nos esperaban en el cercano aparcamiento del que dispone el pueblo...que no tiene bar.


Donde si había bar, fue el hotel - restaurante el Jisu. Allí nuestro cumpleañero José Ramón nos invito a una consumición todos los participantes en la ruta. En el momento de escribir esta crónica José Ramón y Lupe ya han sido Abuelos; desde aquí brindamos  por ellos y por su nieta Olivia... en fin habrá que federarla.

Nuestro agradecimiento a las guías por tan bello recorrido el Macizo de Ándara, que merece más atención de la que le prestamos y debería ser mejor conocido .

    Gracias a todos los que habéis aportado datos e imágenes para la realización de esta crónica.                                                                                                                                                                                                                                                            Salud y montañas bellas.
                                                                                             
                                                                                                        Alfonso Martínez Toledano.
                                                                                           cronista del grupo de montaña El Argayu  
  

martes, 30 de abril de 2024

LAS MERINDADES DE BURGOS EL DESFILADERO DEL RIO PURÓN Y EL PICO SANTA ANA

 


LAS MERINDADES DE BURGOS

EL DESFILADERO DEL RÍO PURÓN Y EL PICO SANTA ANA

Domingo 21 de abril de 2.024


Para completar nuestra visita a las Merindades de Burgos, en la segunda jornada nuestras guías nos tenían preparada una jornada deportiva y cultural dentro del entorno del valle de Tobalina. En la mañana haríamos una bella ruta por el desfiladero del río Puron y en la tarde nos desplazamos a la villa de Oña para comer y visitar su casco medieval.


A primera hora del domingo tras dejar nuestro alojamiento en Quintana Martin Galindez nos dirigimos a la cercana localidad de Herrán. Formamos un convoy que se dirigió hasta el amplio aparcamiento del pueblo, lugar de donde parten diferentes rutas de gran interés.




Guarda Herrán su aire medieval en las bellas casas, su torre del siglo XV y su vieja iglesia con bello reloj y campana. Como muchos pueblos de las Merindades bien merece que el viajero afloje el paso y trate de hacerse - con los ojos cerrados - una idea de los tiempos pasados.


En  el mapa el recorrido partiendo de Herrán, nuestros primeros pasos se dirigen al desfiladero del río Purón en dirección a la bella iglesia de Ribera.


Nada más abandonar Herrán contemplamos un viejo molino, el banzao recoge el agua mansa que en otro tiempo alimentó el artificio por el cual el rodezno movió la muela que transformaba el grano en harina.


Nos adentramos en la senda del río  Purón, es la primera hora de la mañana y el sol incide sobre los árboles que forman el bosque de ribera, la luz llega sobre las nacientes hojas en un espectáculo de gran colorido.



Al comienzo es una amplia pista la que nos conduce hacia el bellísimo desfiladero que las aguas han abierto en la roca. A veces blanda, a veces dura, según su naturaleza . El resultado es un espacio de gran belleza.





Grandes murallas a ambos lados del río, extraplomados rocosos cuya belleza ninguna fotografía es capaz de recoger, cárcavas que sirven de nido a las rapaces y buitres, monte bajo con cientos de especies que luchan por la luz y el frescor en el que prosperar.





La ruta está perfectamente señalizada y mantenida, son muchas las personas que se acercan a disfrutar de estos parajes ya que en este primer tramo, como se ve en la foto, no tiene ninguna dificultad técnica y está al alcance de cualquier persona sana. 


El camino se abre paso entre las rocas, es un recorrido que sorprende muy gratamente, el norte de Burgos es un territorio que alberga grandes tesoros naturales.


Muros de piedra TOBA en su estado natural, es la autentica  epidermis y seña de identidad de  esta tierra.



El paisaje asombra, hay prueba de ello... el cronista no se sabe si las va a empujar o a salvar...ahí lo dejo.




Requiebros del agua lamiendo las piedras, angosturas , fluir al encuentro del padre Ebro en su inequívoco destino marítimo, desfiladero, puerta y antesala de lo que vendría después, bebimos sensaciones, como quien vida bebe.





Responsabilidad y conocimiento. Sonia y Andrés sitúan nuestros pasos sobre el mapa, el recorrido está perfectamente señalizado de forma clara y sostenible, en todas partes aprendemos cosas.




Poco a poco, ensimismados en el rumor del agua, vamos dejando atrás el desfiladero del río Purón , los pinos nos aleccionan con su lección de supervivencia y belleza. Raíces profundas que buscan el agua desde la ribera.




Y trás salir de aquellas angosturas se nos abrieron unas amplísimas praderías que nos conducen a la iglesia de Ribera . Sola, en medio de una naturaleza que invita al recogimiento, al refugio, a la preservación de una identidad.





Tránsito entre el románico y el gótico , pinturas murales de un paraíso perdido, apuntados arcos, cegadas luces, mascarones en la entrada, soldados en pugna, por vaya usted a saber que ideal. Es camino y huella de tiempos pasados. Por la riqueza de la fabrica y el entorno se presume la presencia de una vida monástica.




Con el fondo del pico santa Ana el grupo posa antes de cruzar las magnificas praderías... verde, que te quiero verde.


El camino se pone cuesta arriba, pero después del prado vuelve el bosque, algunos viejos robles destacan, ...se salvaron de las talas con las que estos burgaleses levantaron palacios y conventos, casas solariegas y pastoriles. El roble da paso al pino, fuente de riqueza en otro tiempo, donde la resina se demandaba y los árboles sudaban oro.



Herramientas que en otro tiempo se utilizaron en la extracción de la resina en el valle de Tobalina y el norte de Burgos.



Esta muestra etnográfica se puede visitar en la torre de la iglesia de san Juan de Oña, hoy convertida en un pequeño museo dedicado a la resina.



Dejamos atrás los pinos y de nuevo el remanso del prado para descansar,  reponer fuerzas, hora del potasio, nos esperaba una subida corta pero intensa , no hay montaña,por modesta que sea, que no se cobre su peaje.





Alegría en la cumbre del pico Santa Ana (1.049 m.) Un intrincado sendero de piedra suelta y abundante vegetación nos llevo hasta el punto mas alto de nuestro recorrido en un día de luz y grandes vistas.





Estratégica cumbre la de santa Ana, allí donde mirases las vistas  eran espectaculares, desde este punto pudimos contemplar una buena parte del recorrido realizado.



Desde  la cima un rápido descenso, no era cosa fácil pues el terreno era muy variado y abundaba la piedra suelta. Un desnivel que salvamos para volver a conectar con el itinerario de la ruta circular.




Siempre con unas vistas preciosas el descenso se realizó con rapidez hasta el río. La primavera mostraba en la flora todo el potencial del lugar.



Algo tiene el agua cuando la bendicen, hubo quien aprovechó para remojar los pies y refrescar la mente. El día invitaba al baño y a buen seguro alguno se hubiese quedado para una buena zambullida, pero aún quedaba la parte cultural del día.





Y de nuevo en Herrán, el  agua ya corría en el lugar antes de que se levantase la primera piedra...derechitos para Oña. 



Oña fue un lugar habitado desde la antigüedad, los Autrigones un pueblo de filiación celta, ya ocupó el sitio. Pero fue el 12 de febrero de 1.011,cuando Sancho García funda el monasterio de san Salvaron para que profesase su hija Tigridia. Este momento es el que marca el nacimiento de la Oña que hoy conocemos.


Tras la comida parte del grupo visitó la abadía de san salvador, de su abad  y de su autoridad llegó a depender el monasterio de santo Toribio de Liébana, su imponente iglesia de 83 metros de largo, 30 metros de altura y 20 metros de ancho; es el cofre que alberga  numerosos tesoros dignos de ser visitados.







Es Oña un magnifico escaparate de lo que España  puede ofrecer a los más de 80 millones de personas que nos visitan. Un inagotable caudal de naturaleza, historia y cultura que asombran al mundo y que es nuestro deber conocer. El amor es más grande en la medida en que el conocimiento es más perfecto.

                                                                                 Gracias a quienes nos guiaron hasta aquí. 

                                                                                                Salud y montañas bellas.

                                                                                              Alfonso Martínez Toledano
                                                                                            cronista de el GM El Argayu.