domingo, 3 de noviembre de 2019

TREKKING KILIMANJARO (TANZANIA).
SEPTIEMBRE- 2019

En los primeros días de Septiembre, un grupo formado por 6 componentes del Club El Argayu, volamos a Tanzania con el reto de alcanzar la cumbre del Kilimanjaro, y sus nieves perpetuas, como relató Hemingway. 

Después de un viaje largo, llegó el día de iniciar nuestra aventura. Salimos desde nuestro hotel en Moshi con dirección a la puerta de entrada al Parque Nacional. 

Optimismo, ilusión e inquietud por lo que iniciábamos en ese momento. Entrada al parque por la puerta de la denominada Ruta Machame (1.800 m).

Permisos previos, acopio de material, y reunión de grupos para iniciar la ruta. Mucho personal, y es que en realidad nuestro equipo se formaba con 16 porteadores, 1 cocinero y 5 guías. 

Primera etapa siempre ascendente, con buena temperatura, y a pesar de la altura con mucho arbolado (franja ecuatorial). Finalmente llegamos al campamento con la puesta del sol.

Salida de la segunda etapa desde el campamento Machame (2.835 m).


Nos acompaña el buen tiempo. El camino pasa ser mas pedregoso, va desapareciendo el arbolado, y sin tregua, seguimos tomando altura.


 Fin de la segunda etapa, y llegada al campamento Skira Cave (3.750 m). 

Este fue nuestro comedor de campaña en todo el trekking. Comimos muy bien, a pesar de las condiciones. 

 Foto de equipo, casi al completo.

Campamento Shira Cave. Aquella noche pasamos un frío tremendo. Cayó una helada importante. A nuestra espalda el objetivo buscado, que todavía se veía lejano. 


 Amanece la tercera etapa. El sol y el buen tiempo nos siguen acompañando.

Llegamos a comer al campamento Lava Tower (4.630 m), y después comenzamos el primer descenso (etapa de aclimatación).




 Acabada la tercera etapa, volvemos a estar a cota similar que el día anterior, pero más cerca del objetivo (campamento Barranco 3.976 m)

4ª etapa. El primer tramo nos asusta, ya que aparecen pequeñas trepadas, que sin embargo son menores de lo que parece.





 Tras la tormenta viene la calma. Llegamos un un punto intermedio por encima de las nubes, desde donde solamente asomaba el Monte Meru, cerca de la ciudad de Arusha, segunda montaña más alta de Tanzania (4.566 m).




La ruta de la mañana de este día, fue un constante ciclo de subidas y bajadas. El paisaje volcánico.  

 Ese día también comimos por el camino, y llegamos al campamento Karanga (3.995 m). 


 El monte Meru nos acompañó todo el día.


Llegada al campamento base Barafu (4.673 m). Las fuerzas empiezan a flaquear, pero nadie siente ni percibe, el famoso "mal de altura".

 Llega el día clave. No hemos hecho mas que cenar e intentar descansar, cuando a las 11 de la noche toca diana. A las 12 de la noche salimos hacia la cima. Muchos nervios y mucho frío. Durante la noche el agua se congela, y el grupo se fracciona en tres partes, a pesar de que las distancias entre nosotros nunca fueron importantes.

 A pesar de las adversidades nocturnas, con el amanecer, todo se ve de otra manera, y la cumbre se muestra más cercana.


 Finalmente nos agrupamos en torno a la cima, a la que llegamos en torno a las 8.30 de la mañana del día 5 de Septiembre.

 La camiseta del club El Argayu en la cumbre de Africa (5.895 m) Uhuru Peak. 


 Paisaje lunar, y las nieves perpetuas, que cada vez son de menor entidad....

 Ese mismo día descendimos casi 3.000 m hasta el campamento Mweka (3.068 m). Lodi también bajó andando, a pesar de la escenificación. Esto es una camilla antigua, ya que hoy en día utilizan una especie de carretilla metálica, para bajar a los afectados por la altura.



Nuestra última etapa concluyó saliendo del Parque Nacional con la satisfacción de haber conseguido el reto.

Como complemento del viaje visitamos el Parque Ngorongoro, donde realizamos un safari muy recomendable.

 También visitamos una aldea Masai.

 Y las cascadas Materuni, situadas al pie del Monte Kilimanjaro.


De vuelta al hotel. El Kilimanjaro nos mostró en la distancia su portentoso alzado.

Finalmente y cuando regresábamos para tomar el avión de vuelta, el Kili nos hizo un último guiño a manera de despedida.

No todo fue esfuerzo y sacrificio. También hubo celebración.
Jambo, jambo bwana, habari gani, nzuri sana, wageni wakari bishwa, Kilimanjaro akuna matata.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

RUTA DE LAS GOLONDRINAS



RUTA DE LAS GOLONDRINAS

Una ruta entre dos naciones al final del verano

18 - 22 DE SEPTIEMBRE 2.019

Sabido es que hay enfermedades que se curan viajando, porque el viaje, el viaje en altura, nos da una visión del mundo que nos permite comprender a los demás y apreciar cuanto nos une a los otros. También es sabido que al iniciar el camino, viaja con nosotros una idea preconcebida de cuanto nos vamos a encontrar. En este viaje por el Pirineo navarro,oscence y francés nuestras expectativas fueron superadas por la realidad. Sería difícil describir la variedad de los paisajes, la claridad de las aguas, el sol de la mañana o el viento en la cara, difícil de describir y difícil de olvidar, la mochila del alma se carga con lo imborrable y eso nunca nos pesa.


Partimos de Cantabria  sin dejar de mirar al cielo, pero tuvimos " la suerte de los valientes ", ya no había vuelta atrás, en Navarra cielos inciertos surcados por un arco iris de esperanza.


Primera noche en la localidad navarra de Garde, en su camping dormimos ya que el refugio de Belagua se encuentra en obras. Preparados para salir.


Rincón de Belagua (980 mtrs ) punto de salida para un buen numero de rutas, salimos con mucha ilusión esperando que la lluvia nos respetase.


Arañas en el aire, en aquella red inmensa de caminos nuevos para todos, el presidente supo resolver y llevarnos a buen refugio cada día, gran guía para una gran ruta.


Desde los primeros pasos fuimos inmersos en la gran riqueza forestal del valle de Belagua, donde la madera es una de las principales riquezas, destacaban grandes abetos junto a otras especies.


Plano en ristre, el " Presi " tirando de ese olfato privilegiado y su buen hacer que nos dio una gran tranquilidad en toda la ruta. " Spirto gentil "


Pausa para comer en medio del bosque, lugar plácido y con buenas asentaderas, faltó la santa siesta pero no había tempo para el descanso. Fueron largas jornadas en las que administrar y reponer fuerzas.


Las nubes de algodón se movían veloces en las capas altas cuando llegamos a la raya de Navarra con Aragón, durante el día en tiempo cambiaba como los paisajes, un toque de emoción y pimienta.


Y al final hizo su aparición, llegó la lluvia del final de verano...pero solo faltaba 1 kilómetro para alcanzar el refugio de Linza ( 1340 mtrs ) en el pirineo de Huesca, subíamos cantando, las vacas son testigos.


Segunda noche en Linza, el refugio aragonés está bien equipado - el único que vimos adaptado para discapacitados - buenas instalaciones y buena cena. Poca gente en esta época del año.


Saliendo de Linza para encarar la etapa reina , nos esperaba un gran día, el tiempo se puso de nuestro lado, habíamos repuesto fuerzas y afrontábamos ilusionados el reto.



Quique consultando datos para el recorrido que nos llevaría hasta Francia, de Linza parten diferentes recorridos y en diferentes direcciones, había que prestar mucha atención a la señalización  de las rutas.


Madrugamos mucho todos los días, nos levantábamos de noche, pero teníamos la compensación de ver al sol romper horizontes, el paisaje cambiaba, poco arbolado en la zona predominando el pasto de montaña.



Llegados al cruce de Foya Mas  ( como suena y sin acento) tomamos el camino de la escalerita que nos conduciría a la frontera francesa,  el madrugar nos permitió caminar buen tramo por la sombra.




Dejábamos al fondo las montañas de Aragón, el sendero bien marcado entre los dos países nos evocaba un pasado de contrabandistas y de personas huyendo de guerras y persecuciones.



En el paso fronterizo de collada de Sobarcal o Petrachema (2.084 mtrs. ) el gendarme de servicio nos hizo la foto - bueno era un montañero francés con cara de gendarme -, las vistas que teníamos ante nuestros ojos son difíciles de explicar, un mundo calizo a nuestros pies que nos recordaba a los Picos.


El jefe de la expedición otea las nubes en Francia ...se debieron asustar con la llegada de los españoles y se disiparon dejando espacio al sol. Quedaba mucho por andar.


La luna en el cielo, nos movimos bien en un terreno que nos resultaba familiar, nos esperaban 1.100 mtrs.  de desnivel hasta el fondo del valle por un terreno muy variado y especialmente bello.



Ninguna fotografía es capaz de reflejar la magnitud de las torres y diedros que nos circundaban, un espectáculo para los sentidos, Naturaleza en estado salvaje.



Un alto en el camino para descansar y reponerse, la larga jornada exigía administrarlos tiempos pues aun quedaba una jornada larga que finalizaba cuesta arriba.


Canchales calizos que bajaron de las altas torres que nos rodeaban nos conducían a un nuevo encuentros con el bosque camino del valle donde se asienta Lescun.



 De nuevo reinaba el hayedo con presencia de acebos, avellanos, robles y abetos,  el cosmos vegetal atlántico con el que compartimos especies y belleza, reflejada en hermosos ejemplares.



En todo el recorrido vimos una gran presencia de hongos y setas muy variadas, aqui el otoño está más avanzado que el la cordillera cantábrica y despliega su paleta de colores.



Desde el fondo del valle ... frondosos bosques y desafiantes agujas un paisaje, que justifica toda la ruta. Quien allí estuvo lo sabe.



Siii, fue por allí,  pasos altos por el collado, frontera entre países, agujas en las que prender el algodón de las nubes, imágenes para el recuerdo, estampas para la vida...



El abeto del "fuet ", que comer y rascar todo es empezar, reponiendo fuerzas en la tarde antes de alcanzar el refugio, un masaje para los pies cansados, el final de la etapa reina estaba cerca.



Nos faltaban 45 minutos en ascensión para llegar al refugio en territorio francés, la lluvia no nos visitó y pudimos subir con excelente temperatura para culminar este duro y largo tramo.


El refugio de L'Abérouat (1. 450 mtrs ) con 90 plazas, solo dormimos 8 montañeros, buena y abundante comida, buen trato por parte del simpático guarda. Aquí nos repusimos de muchas cosas - cerveza incluida - buenos servicios en el refugio.



Comenzamos internándonos de nuevo al abrigo del bosque, la mañana venia fría y camino rocoso de nuevo aportó una nota de variedad a los infinitos paisajes recorridos.


Francia, España, Cantabria... la belleza del bosque no conoce fronteras.


A medida que ascendíamos y dejábamos el bosque atrás, los altos y abundantes pastos de montaña nos acompañaban, numerosos rebaños de ovejas en Bois de Lagrave.


Una vista del circo rocoso que nos rodeaba y de la espesura forestal que atrás dejábamos, la variedad de paisajes es la constante de las ruta de las Golondrinas.


Por el paso de Azuns avistamos la vertiente norte del pirineo, llanuras a nuestros pies y en la lontananza poblaciones grandes. En la foto un ejemplo de la señalización de la GR 10 que utilizaríamos en esta etapa.



El paso de Osque (1.950 mtrs) es de gran belleza, y esta "cableado" por seguridad. Un juego de niños al lado de el Jou de os Boches - No fiarse de la expresión de Meli echándose las manos a la cabeza - solo se estaba colocando el cabello.


Quique abriendo paso y dando seguridad a las chicas, Pan comido para dos campeonas.



Tres buenas patas para un banco, tres rupicapras que no necesitan presentación posando para la posteridad. (doy fe de que el presidente se quitaba el plano para dormir....pero soñaba con él ).


Atrás el paso de Osque y la característica vegetación  de pinaceas que nos acompañaría hasta la estación invernal a la que nos dirigíamos.


El  sol nos acompaño tambien esta jornada, tuvimos mucha suerte con el tiempo, pues al salir de Cantabria no las teníamos todas con nosotros...lo dicho la suerte de los valientes .




La estación invernal de Arette - la pierre Saint Martín la recorrimos en gran parte de su extensión pues el refugio se encontraba en la parte opuesta, es una estación de grandes dimensiones.



Dos rebecos (sarrios en el pirineo ) a lo largo de toda la ruta además de la ganadería de montaña también avistamos en diferentes lugares unas simpáticas marmotas. "Quique toma nota cuando veas a las marmotas "



Caminando por terrazas hacia el refugio en el tramo final de nuestra gran travesía pirenaica, el camino discurría por la parte superior dela estación de esquí por una escarpada senda que exigía bastante cuidado.


A nuestro paso monumentos naturales, árboles que revelaban su edad en su piel, los hielos sufridos los vientos que los esculpieron y las retorcidas ramas muertas ya, pero vivas en su eterna belleza.


Y por fin el refugio de Jeandel (1.627 mtrs) el fin de nuestra ruta. sol en el rostro y la satisfacción de haber cumplido nuestra ilusión. Muy satisfechos de lo logrado y con ganas de repetir esta muy recomendable experiencia.


En el refugio nos entregaron como regalo y acreditación de la ruta de las Golondrinas, unas alpargatas como recuerdo hacia aquellas mujeres españolas que cada año venían hasta Francia para trabajar en esta industria y sacarse un dinero con el que sacar adelante sus familias.



Durante la tarde y la noche se desataron todas las fuerzas de la naturaleza, viento, lluvia, frio, niebla...pero nosotros ya estábamos con las alpargatas puestas. Los franceses se quedaron sin salir en su refugio y a nosotros la organización nos devolvió al punto de partida donde nos esperaba el coche de Sonia, en Rincón de Belagua.
Sería imposible reflejar en este modesto blog toda la belleza con la emborrachamos nuestros ojos, ahí os dejamos unas muestras.







También hubo tiempo para hacer un poco de turismo rural y pasear por los bellos pueblos del valle de Belagua en especial el pueblo de Roncal donde compramos su afamado queso y la bella localidad de Isaba con sus empedradas calles.










Ya lo decía el gran Leonardo da Vinci : "El amor es más grande en la medida en que el conocimiento es más perfecto "...nos queda mucho por andar y por conocer en nuestro propio país. En ello estamos.

                                                                                                      Alfonso M.Toledano.